Ese sentimiento que te asalta al ver fotografías,
libros de texto lleno de garabatos, notas en el estuche… cada vez que pienso en
todo lo que hemos pasado juntas me da nostalgia. Un vistazo al pasado y no
quiero volver de esos recuerdos. Tardes tiradas
en un parque sin hacer nada más que hablar, veranos enteros jugando a las
cartas, fiestas clandestinas en las que siempre acababa alguien mal. Sé que es
mi momento de crecer y dejar atrás algunas cosas, pero mi corazón se queda
anclado en esos recuerdos y no estoy segura de querer despegarlo.
jueves, 19 de septiembre de 2013
viernes, 13 de septiembre de 2013
Caminos distintos
No entiendo cómo puede ser que hayan cambiado tanto…
o tan poco. Siento que soy una extraña, a pesar de estar entre amigos. Todo es
igual que antes, pero yo ya no encajo como solía hacerlo. Quizá he crecido demasiado,
quizá ellos no lo suficiente. Lo único de lo que estoy segura es de que no me
voy a conformar con ser una pieza mal encajada en un grupo de extraños
conocidos. Y aunque eso suponga dejar atrás algunos de los momentos más felices
de mi juventud, quiero crecer. Estoy segura que en algún momento nuestros
caminos volverán a cruzarse, pero en este momento se separan.
lunes, 24 de junio de 2013
Esos momentos en los que te apetece perderte en una
isla desierta y caminar toda la noche a la orilla del mar, ensimismarte en tus
reflexiones y alejarte de todo lo demás. Relajarte con el ir y venir de las
olas mientras una brisa te alborota el pelo.
Ahora mismo necesito eso. Un lugar en el que poder
aislarme y recomponerme un poco.
miércoles, 12 de junio de 2013
Todo el mundo tiene algún tipo de creencia, tiene fe en algo. Puedes tener firmes convicciones o no estar realmente seguro. Incluso los que no creen en nada tienen fe en que no existe nada.
Yo, por ejemplo, creo en el karma y la reencarnación. Creo que todo el mundo tiene una especie de contador que va apuntando cada cosa que hacemos en una lista. Algunas acciones se contrarrestan. Otras no. Al final se contabilizan y te sale a pagar o a devolver, como con hacienda.
Así funciona el karma, más o menos. Y hay que pagar, puede que no en esta vida, pero en algún momento lo harás.
Ahora me dirás que eso es una tontería y que no crees en esas cosas y me parece una opinión de lo más respetable. Pero si tú tienes razón, no pierdo nada poniendo mi cuenta a cero, mientras que si yo llevo razón en tu próxima vida vas a tener que limpiar una cuenta que chorrea rojo. Te puedes quedar con tu cielo perfecto en el que no tienen cabida personas maravillosas por tener una orientación sexual "no natural" y en el que, sin embargo, puede entrar cualquier delincuente con suficiente dinero para pagar el perdón divino. Yo prefiero no arriesgarme a ser una babosa en mi próxima vida.
Yo, por ejemplo, creo en el karma y la reencarnación. Creo que todo el mundo tiene una especie de contador que va apuntando cada cosa que hacemos en una lista. Algunas acciones se contrarrestan. Otras no. Al final se contabilizan y te sale a pagar o a devolver, como con hacienda.
Así funciona el karma, más o menos. Y hay que pagar, puede que no en esta vida, pero en algún momento lo harás.
Ahora me dirás que eso es una tontería y que no crees en esas cosas y me parece una opinión de lo más respetable. Pero si tú tienes razón, no pierdo nada poniendo mi cuenta a cero, mientras que si yo llevo razón en tu próxima vida vas a tener que limpiar una cuenta que chorrea rojo. Te puedes quedar con tu cielo perfecto en el que no tienen cabida personas maravillosas por tener una orientación sexual "no natural" y en el que, sin embargo, puede entrar cualquier delincuente con suficiente dinero para pagar el perdón divino. Yo prefiero no arriesgarme a ser una babosa en mi próxima vida.
martes, 28 de mayo de 2013
Volver a empezar
Impotencia, dolor, esperanza, miedo... te llenan el corazón hasta terminar echando todo lo bueno que hay en él y dejando un profundo odio.
Esto es lo que hay al filo del abismo, y al caer se queda en... nada.Te sientes vacío. Esperas el impacto, pero éste no llega y caes más y más hondo, en una inmensa oscuridad. Y cuando por fin llega es más doloroso de lo que imaginaste. Y deseas que todo acabe, que llegue esa persona y te diga Ya pasó todo, estás a salvo mientras te saca de la mano de ese agujero por el que has caído. Pero nunca llega y eres tú el que tiene que alzar la cabeza con ojos llorosos y buscar el camino de baldosas amarillas, por el que lleva a casa, por el que una vez viniste, por el que quieres regresar pero no encuentras. Y lo único que puedes hacer es dar vueltas en la oscuridad para, con un poco de suerte, topar tú mismo con la salida e intentar volver a empezar.
lunes, 27 de mayo de 2013
Siempre he sido de confianza. De ese tipo de personas que les puedes contar cualquier cosa y estar seguro de que nadie se va a enterar. No me importa guardar secretos ajenos, pero los propios son más complicados. Hay secretos que te carcomen por dentro y sientes la necesidad de compartirlos con alguien. Pero no es tan fácil encontrar a alguien que te guarde un secreto sin contarlo. Porque. al final, todo el mundo habla. Es muy difícil encontrar al tipo de persona capaz de guardar bajo siete llaves los secretos de otros. Y hay veces que aunque los encuentras, algunas cosas no puedes confiárselas. Y son esos secretos que se mueren por salir los que te queman por dentro hasta que o bien explotas y lo cuentas, o encuentras otras salida. La mía es escribirlo en un papelito y quemarlo. Guardo todas las cenizas en un tarro para recordarme que hay cosas que, por mucho que quieras contarlas, tienes que guardártelas para ti mismo.
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